Bitcoin se desplomó: los inversores se rindieron
La esperanza de un mercado bajista suave ha recibido un duro golpe. El desplome del 5 de febrero marcó un nuevo episodio de ventas masivas: inversores saliendo en masa y asumiendo pérdidas significativas. La tendencia está clara, pero ¿hasta dónde llegará la caída? Al mismo tiempo, en el mundo de Ethereum surge otra pregunta: ¿cómo mantener una red escalable y saludable cuando las redes adyacentes empiezan a seguir su propio rumbo? Hablamos de esto y mucho más en esta edición de Bitvavo Market News.
Actualización del mercado
El pasado jueves 5 de febrero vivimos un claro episodio de capitulación. Los datos lo confirman: una caída acelerada, un volumen de operaciones muy alto, fuertes pérdidas realizadas y una amplia dispersión de posiciones. Esto también se percibe en el sentimiento del mercado y en los comentarios de los participantes. La esperanza de que se trate solo de un bache temporal se diluye y empieza a imponerse la idea de que estamos en pleno mercado bajista.
El episodio de ventas forzadas culminó una corrección de mayor duración. Entre el 14 de enero y el 5 de febrero, el precio se desplomó un 40 %, pasando de 84.000 € a 51.000 €. El mínimo actual se sitúa ya un 52 % por debajo del máximo del mercado alcista, registrado en los 107.400 €.
Los mercados bajistas suelen atravesar varias fases de capitulación. En el ciclo bajista de 2022, se pueden identificar hasta cinco episodios de este tipo. Tres de ellos quedaron especialmente grabados en la memoria por el colapso de tokens y empresas, como Luna y FTX.
En el mercado bajista actual hemos visto, hasta el momento, tres momentos en los que los inversores salieron de forma masiva asumiendo pérdidas y se produjeron liquidaciones generalizadas. Los recordamos por la fecha, como la caída del 10 de octubre, porque, a pesar de la intensidad del movimiento, todavía no han colapsado sistemas o empresas.
Si este mercado bajista resultara tan largo y profundo como el anterior, el suelo podría alcanzarse en el cuarto trimestre, en torno a un 75 % por debajo del máximo. No obstante, existen argumentos sólidos para pensar en una corrección menos severa. Por ejemplo, al comparar el precio con el coste medio de adquisición de los inversores, el suelo podría situarse en pérdidas de entre el 60 % y el 65 %, apenas un poco por debajo del nivel registrado el 5 de febrero.
Destacado
“Arbitrum no es Ethereum”
Con esta frase respondió Steven Goldfeder, cofundador de Offchain Labs (la empresa detrás de Arbitrum) a un debate que esta semana generó bastante revuelo en la comunidad de Ethereum. No porque Arbitrum quiera desvincularse de Ethereum, sino todo lo contrario: Goldfeder pretende subrayar que las redes de capa 2 (L2) han desarrollado un papel y una identidad propios. Y precisamente esta idea sirve de telón de fondo para una nueva propuesta del principal referente de Ethereum, Vitalik Buterin.¹
Buterin advierte de que Ethereum se enfrenta a un problema menos visible, pero fundamental. No tanto en su capacidad de procesar transacciones, sino en la gestión de todos los datos que la red necesita para funcionar. En la jerga técnica, esto se conoce como el state: el estado actual de la red. ¿Quién posee qué? ¿Qué contratos inteligentes existen? ¿Y en qué situación se encuentran?
Este volumen de datos crece con rapidez, a razón de unos cien gigabytes al año. Para la seguridad y la descentralización de Ethereum es crucial que el mayor número posible de personas pueda ejecutar su propio nodo. Pero cuanto mayor se vuelve esa “memoria de trabajo”, más pesada y costosa resulta. Ahí es donde surge el problema.
Durante años, la respuesta fue clara: escalar a través de las L2. Estas redes asumen gran parte de la actividad y usan Ethereum como una capa de datos segura. Este enfoque ha aportado muchos beneficios, pero también tiene efectos secundarios. El ecosistema de L2 se ha fragmentado y evoluciona cada vez más hacia un conjunto de redes especializadas, cada una con sus propias reglas, aplicaciones e intereses.
De ahí la conclusión a la que llega ahora Vitalik: debemos dejar de tratar a las L2 como simples extensiones de Ethereum.² Dicho de otro modo, las L2 deben desarrollar su propio carácter y encontrar su propio nicho. La mejora de velocidad que aportaban a Ethereum ya no puede depender de ellas: debería ser algo que la propia red base sea capaz de ofrecer.
Y así surge una nueva propuesta.³ Ethereum necesita reorganizar la forma en que gestiona su “memoria”. No toda la información tiene que estar siempre disponible de inmediato. Una parte pequeña, costosa y extremadamente fiable quedaría reservada para funciones esenciales, como las cuentas y los contratos. Otros datos podrían almacenarse de forma más barata o incluso de forma temporal, por ejemplo en el caso de votaciones, subastas o juegos.
Al distribuir el almacenamiento de forma más inteligente, Ethereum puede seguir creciendo sin que la red se vuelva inmanejable ni dependa de L2 que se presentan como “Ethereum, pero más rápido”.
A esto Buterin lo llama hyper-scaling.
Fuentes:
Otras noticias
- El CME tantea la posibilidad de lanzar su propia “CME Coin” como parte de su apuesta por la tokenización. Su director ejecutivo, Terry Duffy, explicó que la bolsa está explorando la emisión de un token propio en una red (parcialmente) descentralizada, además de desarrollar, junto a Google, una solución independiente de “efectivo tokenizado”. El objetivo es claro: lograr una gestión del colateral más eficiente y una liquidación más rápida, aunque limitada exclusivamente a tokens emitidos por entidades con una solvencia muy alta. Es la primera vez que el CME considera de forma explícita el lanzamiento de un activo on-chain propio.
- Tether enfría sus megaplanes tras una nueva ronda de financiación. El emisor de la stablecoin aspiraba a captar hasta 20.000 millones de dólares, pero todo apunta a que ha dado marcha atrás ante la reticencia de varios inversores. Su CEO, Paolo Ardoino, afirma que la compañía no necesita ese capital y que incluso estaría “satisfecha” si finalmente no entrara “ni un solo dólar”. La cautela de los inversores se explica, sobre todo, por la elevada valoración de la empresa. A ello se suman las dudas sobre la supervisión regulatoria y la solidez de sus reservas, a pesar de los elevados beneficios y de la abultada posición de caja con la que cuenta Tether.
- Las family offices siguen manteniéndose sorprendentemente al margen del mercado cripto. Según el Global Family Office Report 2026 de JPMorgan, el 89 % de las familias con grandes patrimonios no tiene ninguna exposición a activos digitales. Incluso el oro también se evita. Solo un 17 % considera las criptomonedas como un tema relevante de cara al futuro, muy por detrás de la inteligencia artificial, que acapara claramente la prioridad. La alta volatilidad y la falta de correlaciones claras mantienen, por ahora, a las criptomonedas fuera del núcleo de las carteras.
- La Casa Blanca intenta acercar a la banca tradicional y a las empresas cripto. ¿El principal punto de fricción? Los intereses sobre las stablecoins. Este martes tendrá lugar una segunda reunión entre responsables de política de los grandes bancos y asociaciones del sector para debatir si las compañías cripto deberían poder ofrecer rendimientos por depósitos en stablecoins. Los bancos temen una fuga de capitales desde los depósitos tradicionales, mientras que el sector cripto sostiene que las entidades financieras están protegiendo injustamente su monopolio. El desenlace será clave para el avance de la Clarity Act y, con ello, para la evolución del marco regulatorio estadounidense sobre criptoactivos.
Fuentes:
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