La guerra comercial de Trump presiona los precios

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Bitvavo19 ene 2026

La semana pasada, Bitcoin mostró algunas señales de fortaleza. Sin embargo, las noticias sobre nuevos aranceles a la importación desde Washington volvieron a arrastrar al mercado a la baja. Al mismo tiempo, la tan esperada Clarity Act sigue acumulando retrasos, lo que añade más incertidumbre tanto para inversores como para empresas. En esta nueva edición de Bitvavo Market News analizamos por qué el mercado ha vuelto a entrar en pausa y por qué esta situación podría prolongarse.

Actualización del mercado

Desde el suelo marcado el 21 de noviembre, los 81.000 € han actuado como techo para el precio del Bitcoin. En hasta ocho ocasiones distintas, la cotización tocó ese nivel sin lograr superarlo. La semana pasada, finalmente lo consiguió: el 13 y 14 de enero se produjo un rápido salto de 78.000 a 84.000 €.

El optimismo volvió tímidamente y los inversores más atrevidos volvieron a hablar de superar la barrera de los 100.000 $ y de alcanzar nuevos máximos históricos. Pero pronto quedó en un espejismo. Este fin de semana, Trump anunció nuevos aranceles a las importaciones procedentes de países europeos, lo que supuso un jarro de agua fría para quienes confiaban en que la guerra comercial de Estados Unidos era cosa del pasado.

Llama la atención que el precio de Bitcoin no comenzó a caer hasta que abrieron las bolsas asiáticas y los futuros estadounidenses. Históricamente, Bitcoin solía anticipar los movimientos del resto del mercado durante los fines de semana: su cotización ya subía o bajaba mientras los demás mercados estaban cerrados.

Este lunes 19 de enero, la bolsa estadounidense permanecerá cerrada por el Día de Martin Luther King, lo que le da a Trump un día extra para confirmar o retirar los nuevos aranceles. Probablemente no tengamos una visión clara del alcance de esta caída hasta bien entrada la semana. Por ahora, toca esperar, con el precio nuevamente por debajo de los 81.000 €.


Destacado

Aplazamiento de la “MiCA” estadounidense

Washington podría haber aprovechado esta semana para imponer algo de orden. Por un momento, pareció que el proceso de aprobación de la Clarity Act daría un paso adelante, pero a última hora se aplazaron formalidades importantes. Y, por si fuera poco, varias figuras influyentes retiraron públicamente su apoyo.

La Clarity Act es un intento de organizar de forma coherente el mercado cripto estadounidense. Durante años, el terreno ha sido hostil: las empresas lanzaban tokens, la SEC intervenía de inmediato y los desacuerdos acababan resolviéndose en los tribunales. Esta ley pretende introducir una clasificación clara y una distribución definida de responsabilidades. Mientras que Europa cuenta con MiCA como marco único, Estados Unidos opta por un enfoque más fragmentado. La Genius Act regula las stablecoins y la Clarity Act debería fijar el resto de la estructura del mercado.

Pero ahí es precisamente donde surgen los problemas. En el Senado circulan distintas versiones procedentes de varios comités, lo que hace que la ley sea más vulnerable a presiones de grupos de interés y a compromisos poco deseables. Los críticos temen que el equilibrio se incline demasiado hacia la protección del sistema financiero tradicional. Su preocupación no se debe a que las criptomonedas necesiten libertad absoluta, sino a que un exceso de restricciones podría convertir la supuesta “claridad” en un freno innecesario para el sector.

El interés que ofrecen las stablecoins es uno de los puntos más delicados, ya que afecta directamente a la cuestión de hacia dónde se moverán el ahorro y las garantías en el futuro. Si los “dólares cripto” con rentabilidad resultan demasiado atractivos, podría drenar dinero de las cuentas bancarias tradicionales. Para los bancos, esto supone un riesgo para su estabilidad y su capacidad de financiación. Para el sector cripto, en cambio, es simple competencia sana que no debería asfixiarse con regulación.

Esto otorga a la protección del consumidor un nuevo matiz político. Para algunos, significa menos riesgos, menos productos opacos y mayor supervisión. Para otros, significa proteger el statu quo frente a nuevas infraestructuras. El debate, por tanto, no gira solo en torno a las criptomonedas, sino también a quién controla las vías por las que circula el dinero. 

El retraso no implica necesariamente que la ley vaya a fracasar, pero sí pone de relieve lo frágil que es el impulso político. Con la administración actual, Estados Unidos cuenta ahora con un viento favorable hacia las políticas pro-cripto. Si esta oportunidad se diluye entre maniobras de comités y presiones del lobby bancario, podrían pasar años antes de que vuelva a haber espacio para una gran reforma. Mientras esa claridad no llegue, el mercado seguirá atrapado entre interpretaciones, litigios y normas que nunca se diseñaron pensando en el ecosistema cripto.

Fuentes:

Otras noticias

  • En 2025, los traders dejaron de lado las altcoins, según Wintermute. Este market maker (proveedor de liquidez) indica que el nuevo capital se dirigió principalmente a Bitcoin y Ethereum. Las narrativas en torno a las altcoins que llegaron a surgir volvieron a desinflarse rápidamente. ¿El motivo? Los inversores prefirieron las acciones antes que las criptomonedas. En ese contexto, la atención se centró en la IA, la robótica y la computación cuántica. El capital que sí entró en el mercado cripto lo hizo sobre todo a través de ETF y de las llamadas tesorerías de activos digitales (DAT, digital asset treasuries).
  • Pakistán planea usar la stablecoin USD1 para pagos transfronterizos. Según Reuters, World Liberty Financial (WLF), parte del imperio empresarial de Trump, está negociando con el banco central del país. Las conversaciones se centran en cómo integrar USD1 en el nuevo marco pakistaní de pagos digitales. Por ahora, ese marco se centra sobre todo en transacciones internacionales, aunque podría ampliarse en el futuro.
  • Los bitcoins incautados a Samourai Wallet no se venderán. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha confirmado que los BTC no se han liquidado ni se pondrán a la venta. Las monedas permanecerán en el balance del gobierno estadounidense. Según la Casa Blanca, formalmente están amparadas por la Executive Order 14233 y pasarán a formar parte de la Strategic Bitcoin Reserve.
  • Goldman Sachs explora un paso más profundo en el mundo cripto. Durante la presentación de sus resultados trimestrales, el director ejecutivo, David Solomon, señaló que el banco está intensificando su investigación en tokenización, stablecoins y mercados de predicción regulados. La entidad analiza cómo integrar estas tecnologías en su propia infraestructura y en su oferta de productos. Una vez más, queda claro: para Wall Street, este mercado ya no es un simple nicho.

Fuentes:

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