2025 rompe con el ciclo de cuatro años
El mercado cripto arrancó 2026 con una inusual vela anual roja en Bitcoin: un punto de inflexión visual frente al ritmo de ciclos anteriores. El mercado parece encaminarse hacia una fase más madura y obliga a los inversores a reajustar sus expectativas, especialmente en lo que respecta a las altcoins, que en 2025 sufrieron fuertes correcciones. Esta edición del Bitvavo Market News mira tanto hacia adelante como hacia atrás: ¿qué nos dice 2025 sobre lo que puede traer 2026?
Actualización del mercado
Bitcoin, así como el mercado cripto en su conjunto, cerraron 2025 con una ligera pérdida. El gráfico anual dejó una vela roja que rompe el patrón observado hasta ahora: tres años consecutivos en verde seguidos de uno en rojo.
En este ciclo de mercado se han ido desmoronando muchas de las creencias tradicionales sobre la evolución del precio de Bitcoin. En 2022, el suelo se situó por debajo del máximo anterior de 2017. En 2024, Bitcoin marcó un nuevo máximo histórico incluso antes del halving. Y en 2025, tercer año del mercado alcista, no se produjo ningún bull run especialmente llamativo. Uno tras otro, estos “dogmas” heredados de ciclos anteriores están dando paso a un análisis más maduro del mercado.
El último gran dogma que queda es la idea de que el cuarto año del ciclo siempre desemboca en un mercado bajista profundo, con caídas superiores al 75 %. Si 2026 cerrara en positivo, esta creencia también podría quedar en entredicho. Como apunte simbólico, conviene recordar que la blockchain de Bitcoin cumplirá exactamente 18 años el 3 de enero de 2027.
Si durante este año se alcanzara un nuevo máximo histórico, la señal sería especialmente alcista. Indicaría que los inversores ya no necesitan buscar un punto de salida cada cuatro años, sino que pueden mantener sus posiciones con mayor tranquilidad a largo plazo, como sucede en otros mercados financieros.
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Altcoins: un mal año, pero siguen vivas
Para las altcoins, 2025 ha sido un año para olvidar. Mientras el S&P 500 ofrecía buena rentabilidad y Bitcoin se mantenía relativamente firme, el segmento de altcoins en su conjunto se vio duramente castigado. No solo en algunos casos aislados, sino de manera generalizada. Muchos proyectos no lograron acercarse a sus máximos históricos y comienzan 2026 claramente en números rojos.
Ni siquiera los protagonistas del ciclo anterior se libraron. Los proyectos DeFi considerados fundamentales siguen cotizando muy por debajo de sus niveles previos. Otros tokens, construidos sobre grandes promesas pero con escaso uso real y sostenido, prácticamente han desaparecido. El capital demostró ser poco indulgente en 2025.
El hilo conductor fue claro: los inversores ya no buscaban riesgo generalizado, sino únicamente oportunidades con una relación asimétrica clara entre riesgo y potencial de rentabilidad. Bitcoin encajaba en ese perfil, mientras que la mayoría de las altcoins no.
Eso no significa, sin embargo, que el segmento de altcoins haya perdido relevancia. En cuanto el mercado muestra señales de recuperación, también allí surgen movimientos. Curiosamente, esta semana fueron sobre todo las memecoins las que repuntaron primero. El valor de PEPE, DOGE y SHIB subió rápidamente, no por avances tecnológicos, sino porque funcionan como indicadores puros de sentimiento y volatilidad.
Esto deja a las altcoins “serias” en una posición complicada. Son demasiado arriesgadas para actuar como refugio seguro, pero a menudo carecen de la sencillez y el atractivo de una apuesta a corto plazo. En un mercado que se ha vuelto cauteloso, eso no juega a su favor.
Las altcoins no han desaparecido, pero el mercado sí ha cambiado. Las condiciones de 2021, cuando bastaba una buena narrativa o un nombre potente para atraer capital, ya son cosa del pasado. El año 2025 funcionó como un estricto proceso de selección: duro, pero instructivo. Quien trate de borrar ese año de su memoria corre el riesgo de cometer los mismos errores en 2026.
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Entre las grandes criptomonedas, Zcash fue la que mejor desempeño registró este año. No fueron ni Bitcoin ni Ethereum: ZEC encabeza la lista de mayores subidas con un 800 %. La narrativa de la privacidad ganó claramente terreno en 2025. Los analistas atribuyen esto principalmente a un endurecimiento de la regulación y a un mayor control sobre las plataformas centralizadas, lo que se ha traducido en mayores volúmenes y subidas de precio en monedas como Zcash y Monero. También participan actores institucionales: Cypherpunk Technologies ha ampliado recientemente de forma significativa su posición en Zcash.
El capital sigue fluyendo hacia el mercado cripto. A finales de diciembre se volvió a registrar entrada de fondos en los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos: en apenas una semana se sumaron 459 millones de dólares netos, en gran parte a través del IBIT de BlackRock. Al mismo tiempo, salieron 161 millones de dólares de los ETF de Ethereum, mientras que los fondos de SOL y XRP registraron una entrada de capital más modesta. En todo 2025, 47.200 millones de dólares ingresaron al mercado cripto global a través de los ETF, una cifra ligeramente inferior al récord registrado en 2024.
Grayscale ve 2026 como el inicio de la “era institucional” de las criptomonedas. Según Zach Pandl, jefe de investigación, Bitcoin podría alcanzar un nuevo máximo histórico en la primera mitad de 2026. El motor detrás de este posible repunte sería una creciente demanda de capital alternativo en un contexto de incertidumbre económica global, junto con expectativas de un dólar más débil y posibles recortes de tipos de interés por parte de la Fed. Si a esto se suman mejores regulaciones para las criptomonedas en Estados Unidos, el terreno se inclinaría, según Grayscale, definitivamente a favor de los inversores institucionales.
PwC redobla su apuesta por las criptomonedas y la tokenización. Tras años de cautela, PwC está ampliando significativamente sus actividades en torno a los activos digitales. Según Paul Griggs, directivo de PwC, este giro estratégico se produjo el año pasado, cuando el tono de los reguladores en Estados Unidos se volvió claramente más favorable y el Congreso avanzó en la legislación sobre stablecoins y criptomonedas. PwC no considera la tokenización como una moda pasajera, sino como una evolución estructural. Aún no queda claro si este cambio estratégico se extenderá también a la filial europea de la firma.
Fuentes:
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